Cuento de un tonel
Cuento de un tonel «Hijos, como no he adquirido propiedad alguna, ni tampoco la heredé, durante mucho tiempo he considerado qué buenos legados podrÃa dejaros, y finalmente, con mucho cuidado, y no menos desembolso, he dispuesto para cada uno de vosotros —aquà están— una nueva casaca. Ahora bien, tenéis que entender que estas casacas poseen dos virtudes; una de ellas es que si les dais buen uso os durarán mientras viváis como si estuvieran nuevas; la otra, que crecerán del mismo modo que lo hagan vuestros cuerpos, alargándose y ensanchándose, para que os queden siempre a medida. Aquà tenéis. Dejadme que os las vea puestas antes de morirme. AsÃ; muy bien; hijos, os ruego que las mantengáis limpias y las cepilléis a menudo. Encontraréis en mi testamento, que aquà está, instrucciones completas y detalladas concernientes al uso y cuidado de vuestras casacas, en los que tendréis que ser muy cumplidores si queréis evitar los castigos que he dispuesto para cada transgresión o negligencia, y de eso dependerá completamente toda vuestra fortuna futura. He dispuesto también en mi testamento que debéis vivir juntos en una casa, como hermanos y amigos, porque solo entonces tendréis la seguridad de prosperar, y no de otro modo».
Aquà dice la historia que entonces murió aquel buen padre y los tres hijos se fueron juntos en busca de fortuna.