Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Por cauteloso que, en toda ocasión, haya sido yo hasta ahora al seguir escrupulosamente las reglas y métodos de escribir establecidos por el ejemplo de nuestros ilustres modernos, la infeliz flaqueza de mi memoria me ha inducido a un error del que debo librarme de inmediato, antes de que pueda proseguir dignamente con el asunto principal. Confieso con vergüenza que ha sido una imperdonable omisión llegar tan lejos como lo he hecho sin haber ofrecido antes los debidos discursos expostulatorios, suplicatorios y deprecatorios a mis buenos señores los críticos. Tratando de reparar de algún modo tan lamentable negligencia, me atrevo ahora humildemente a presentar una breve semblanza de ellos y de su arte, mediante la observación del origen y la genealogía de la palabra, tal y como es generalmente entendida entre nosotros, y considerando brevemente la antigua y actual situación de la misma.
