Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Habiendo considerado asà brevemente el origen y la función de un crÃtico, tal como es entendida la palabra en su más noble y universal aceptación, procedo ahora a refutar las objeciones de aquellos que, desde el silencio o la dejadez de los autores, pretenden probar que el auténtico arte de la crÃtica, tal como se ejerce ahora y como yo lo explico, es plenamente moderno y que, en consecuencia, los crÃticos británicos y franceses, como yo habÃa deducido, no tienen derecho a tan antigua e ilustre alcurnia. Ahora bien, si puedo distinguir claramente lo contrario, o sea que los antiguos escritores describieron particularmente tanto a la persona como al oficio de un verdadero crÃtico de acuerdo con la descripción expuesta por mÃ, su gran objeción, basada en el silencio de los autores, caerá por tierra.