Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Los doctos eolistas sostienen que la causa primera de todas las cosas es el viento, del cual tuvo su origen todo el universo, y al cual habrá de reducirse todo al final; y que el mismo aliento que encendió y propagó la llama de la naturaleza será el que un día la apague.
Quod procul a nobis flectat fortuna gubernans[25].
Eso es lo que los adepti entienden como su anima mundi, es decir, el espíritu, aliento o viento del mundo; y si se examina todo el sistema por las características de la naturaleza, se verá que no se les puede rebatir, pues tanto si queremos designar a la forma informans del hombre con el nombre de spiritus, animus, afflatus o anima, ¿qué son estas sino diferentes denominaciones del viento, que es el elemento dominante en todos los componentes y en el que todos ellos terminan cuando se pudren? Más aún, ¿qué es la vida misma sino, como comúnmente se dice, el aliento de nuestra nariz? De ello han colegido los naturalistas con toda razón que el viento sigue siendo de gran importancia en ciertos misterios, que no nombraré, que dan lugar a esos faustos epítetos como turgidus e inflatus, aplicados tanto a los órganos emisores como a los receptores.