Cuento de un tonel
Cuento de un tonel A partir de datos como estos, vivo para contemplar el día en que la comunidad de autores pueda superar a todas las hermandades de su gremio. Una satisfacción que, como muchas otras, nos legaron nuestros antepasados los escitas, entre los cuales el número de plumas era tan infinito que la elocuencia griega no tuvo otro modo de expresarlo sino diciendo que en las lejanas regiones del norte apenas era posible para un hombre viajar, debido a que el mismo aire estaba repleto de plumas.
La necesidad de esta digresión disculpará fácilmente su extensión; y he encontrado para ella el lugar más apropiado que he podido. Si el juicioso lector puede asignarle otro mejor, le concedo aquí la facultad de trasladarla a cualquier otro rincón que le plazca. Y con gran presteza vuelvo así a proseguir con un asunto más importante.