Cuento de un tonel
Cuento de un tonel Mediante estos métodos, en pocas semanas puede surgir más de un escritor capaz de encarar los temas más profundos y universales. Pues ¿qué importa si su cabeza está vacÃa siempre que su libro de apuntes esté lleno? Y si le priváis solamente de los atributos de método, estilo, gramática e inventiva, y le permitÃs los normales privilegios de transcribir de otros autores y de hacer digresiones de sà mismo en cuanto ve la ocasión de hacerlo, no deseará contar con más ingredientes para componer un tratado que ofrezca un atractivo aspecto en la estanterÃa de un librero; allà se mantendrá eternamente ordenado y limpio, adornado con la heráldica del tÃtulo debidamente estampada en su tejuelo, y nunca será manoseado ni manchado por estudiantes, ni condenado a la cadena perpetua de la oscuridad de una biblioteca. Pero cuando llegue la plenitud de los tiempos, superará felizmente la prueba del purgatorio para luego ascender al cielo.
Careciendo de esas concesiones, ¿cómo es posible que los ingenios modernos tengamos alguna vez la oportunidad de publicar nuestras recopilaciones, ordenadas bajo tantos miles de encabezamientos de diferente naturaleza, a falta de las cuales el mundo del saber se verÃa privado de infinitos deleites, asà como de instrucción, y nosotros mismos enterrados sin remedio en un ignominioso y mediocre olvido?