Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver El palacio del rey no es un edificio regular, sino un conjunto de edificaciones que abarcan unas siete millas en redondo. Las habitaciones principales tienen, por regla general, doscientos cincuenta pies de alto, y anchura y longitud proporcionadas. Se nos asignó un coche a Glumdalclitch y a mí, en el cual su aya la sacaba frecuentemente a ver la población o recorrer los comercios, y yo siempre era de la partida, metido en mi caja, aunque la niña, a petición mía, me sacaba a menudo y me tenía en la mano, para que pudiese mirar mejor las casas y la gente cuando íbamos por las calles. Calculé que nuestro coche sería como una nave de Westminster Hall, pero algo menos alto, aunque no respondo de que el cálculo sea muy puntual. Un día, el aya mandó al cochero que se detuviese frente a varios comercios, donde los mendigos, que acechaban la oportunidad, se agolparon a los lados del coche y presentaron ante mí el espectáculo más horrible que se haya ofrecido a ojos europeos.