Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver El capitán, que habÃa estado en TonquÃn, fue empujado a su regreso a Inglaterra hacia el Nordeste, hasta los 44 grados de latitud y los 143 de longitud. Pero habiendo encontrado un viento general dos dÃas después de estar yo a bordo, navegamos al Sur largo tiempo, y costeando Nueva Holanda guardamos nuestra ruta Oeste-sudoeste, y luego Sur-sudoeste hasta que doblamos el Cabo de Buena Esperanza. La travesÃa fue muy próspera, y no molestaré al lector con un diario de ella. El capitán hizo escala en uno o dos puertos y mandó la lancha en busca de provisiones y agua dulce; pero yo no salà del barco hasta que llegamos a Las Dunas, lo que sucedió el 3 de junio de 1706, nueve meses después de mi escapatoria. Ofrecà dejar mis muebles en prenda del pago de mi viaje; pero el capitán protestó que no consentirÃa en tomar un céntimo. Nos despedimos amablemente y le pedà promesa de que irÃa a visitarme a mi casa de Recriff. Alquilé un caballo y un guÃa por cinco chelines que pedà prestados al capitán.
Conforme iba de camino, viendo la pequeñez de las casas, los árboles, el ganado y las personas, se me venÃa a las mientes mi estancia en Liliput. TenÃa miedo de pisar a los caminantes que tropezaba, y muchas veces les grité que se apartasen del camino, impertinencia con que por poco hago que se rompan la cabeza dos o tres.