Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Mientras comíamos me tomé la libertad de preguntar los nombres de varias cosas en su idioma, y aquellos nobles caballeros, con la ayuda de sus mosqueadores, se complacieron en darme respuesta, con la esperanza de llenarme de admiración con sus habilidades, si alguna vez llegaba a conversar con ellos. Pronto pude pedir pan, de beber y todo lo demás que necesitaba.