Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Si hubiese sido mi suerte venir al mundo struldbrug, por lo que se me alcanza de mi propia felicidad al considerar la diferencia entre la vida y la muerte, me hubiese resuelto, en primer término y por cualesquiera métodos y artes, a procurarme riquezas. Puedo esperar razonablemente que, por medio del ahorro y de la buena administración, en doscientos años sería el hombre más acaudalado del reino. En segundo lugar, me aplicaría desde los primeros años de mi juventud al estudio de las artes y las ciencias, con lo que llegaría en cierto tiempo a aventajar a todos en erudición. Por último, registraría cuidadosamente todo acto y todo acontecimiento de consecuencia que se produjese en la vida pública, y pintaría con imparcialidad los caracteres de las dinastías de príncipes y de los grandes ministros de Estado, con observaciones propias sobre cada punto. Escribiría exactamente los varios cambios de costumbres, idiomas, modas en el vestido, en la comida y en las diversiones. Con estas adquisiciones, sería un tesoro viviente de conocimiento y sabiduría, y la nación me tendría, ciertamente, por un oráculo.