Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Voy a tener con el lector la ingenuidad de confesar que aún había un motivo mucho más poderoso para la franqueza que puse en mi descripción de las cosas. Todavía no llevaba un año en aquel país, y ya había concebido tal amor y veneración por los habitantes, que tomé la resolución firme de no volver jamás a sumarme a la especie humana y de pasar el resto de mi vida entre aquellos admirables houyhnhnms, en la contemplación y la práctica de todas las virtudes, donde no se me ofreciera ejemplo ni excitación para el vicio. Pero había previsto la fortuna, mi constante enemiga, que no fuera para mí tan gran felicidad. Sin embargo, me sirve ahora de consuelo pensar que en lo que dije de mis compatriotas atenué sus faltas todo lo que me atreví ante examinador tan riguroso, y di a todos los asuntos el giro más favorable que permitían. Porque ¿habrá en el mundo quien no se deje llevar de la parcialidad y la inclinación por el sitio de su nacimiento?