Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Otros varios mostraron su conformidad con estas apreciaciones, y entonces mi amo propuso a la asamblea un expediente cuya idea inicial había encontrado, indudablemente, en su trato conmigo. Aprobó la tradición citada por el honorable miembro que había hablado y afirmó que los dos yahoos que se tenían por los dos primeros aparecidos en el país habían llegado a él por la superficie del mar, y, una vez en tierra, y abandonados por sus compañeros, se habían retirado a las montañas, y gradualmente, en el curso del tiempo, habían degenerado, hasta hacerse mucho más salvajes que los de su misma especie habitantes en el país de donde aquellos dos primitivos procedían. Daba como razón de este aserto que a la sazón él tenía en su poder cierto yahoo maravilloso -se refería a mí-, del que la mayor parte había oído hablar y que muchos habían visto. Les refirió luego cómo me habían encontrado; que mi cuerpo estaba cubierto totalmente con una hechura artificial de las pieles y el pelo de otros animales; cómo yo hablaba un idioma propio y había aprendido por completo el suyo; los relatos que yo le había hecho de los acontecimientos que me habían llevado hasta allí, y que cuando me vio sin cubierta apreció que era un yahoo exactamente en todos los detalles, aunque de color blanco, menos peludo y con garras más cortas. Añadió cómo yo había trabajado por persuadirle de que en mi país y en otros los yahoos procedían como el animal racional director y tenían a los houyhnhnms sometidos a servidumbre, y que descubría en mí todas las cualidades de un yahoo, sólo que un poco más civilizado por algún rudimento de razón. Sin embargo, era yo, según dijo, tan inferior a la raza houyhnhnm como lo eran a mi los yahoos de su tierra.