Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Confieso francamente que todo el escaso saber de algún valor que poseo lo adquirà en las lecciones que me dio mi amo y oyendo sus discursos y los de sus amigos, de haber escuchado los cuales estoy más orgulloso que estarÃa de dictarlos a la más sabia asamblea de Europa. Admirábanme la fuerza, la hermosura y la velocidad de los habitantes, y tal constelación de virtudes en seres tan amables producÃa en mà la más alta veneración. Indudablemente, al principio no sentÃa yo el natural temeroso respeto que tienen por ellos los yahoos y los demás animales; pero fue ganándome poco a poco, mucho más de prisa de lo que imaginaba, mezclado con respetuoso amor y gratitud por su condescendencia en distinguirme del resto de mi especie.