Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Su Majestad quería que yo aprovechase alguna otra ocasión para traer a sus puertos el resto de los barcos de su enemigo. Y tan desmedida es la ambición de los príncipes, que parecía pensar nada menos que en reducir todo el imperio de Blefuscu a una provincia gobernada por un virrey, en aniquilar a los anchoextremistas desterrados y en obligar a estas gentes a cascar los huevos por el extremo estrecho, con lo cual quedaría él único monarca del mundo entero. Pero yo me encargué de disuadirle de su propósito por medio de numerosos argumentos sacados de los principios de la política, así como de los de la justicia, y protesté francamente que yo nunca serviría de instrumento para llevar a la esclavitud a un pueblo libre y valeroso. Y cuando el asunto se discutió en Consejo, la parte más prudente del Ministerio fue de mi opinión.