La Cosecha
La Cosecha En medio de su regocijo, manchaban de lodo tu túnica. Y, padeciendo mi corazón al verlo, exclamé: "¡Castígalos! ¡Hermoso mío! ¡Empuña tu vara justiciera!
La luz purísima de la mañana hizo parpadear sus ojos enrojecidos por la orgía de aquella noche. El blanco lirio exhaló su febril aliento. Las postreras estrellas atisbaron, desde lo más profundo de la sagrada oscuridad, la algarabía de los que mancillaron tu túnica con el lodo de su locura. ¡Hermoso mío!
