La Cosecha
La Cosecha La pesadumbre me ha servido de lecho, y los ojos parece que se me cayeran. Tengo el corazón de plomo, sin fuerzas aún para afrontar la atropella- da alegría matinal.
¡Echa un velo sobre esta luz demasiado violenta y desnuda! ¡Aparta de mí tan crudo resplandor y esta vida que marea! Para que sólo me ampare la suave sombra de tu manto y preserve mi dolor de las arremetidas del mundo.
