La Cosecha
La Cosecha Lo mismo que cuando vivías, mujer amada, pon orden y belleza en mi vida desamparada.
Borra de mí las sombras polvorientas de las horas; colma mis vacías ti, najas; repara lo que está roto y abandonado.
Y una vez que todo esté como antes abre la puerta del santuario hogareño, enciende un cirio, y, en silencio, tornemos a encontrarnos ante Dios.
