La Cosecha
La Cosecha Con sus frondas, con sus flores, ha penetrado en mi cuerpo la primavera. Durante toda la mañana, las abejas han zumbado alrededor mío. Y los vientos ociosos juegan incesantes con mis sombras.
Del corazón de mi corazón mana una dulce fuente. La dicha humedece mis ojos cual rocío de la mañana. Y, como la cuerda del laúd, vibra la vida en todo mi ser.
Dime, amor de mis días sin fin, vagabundo solitario de las costas de la vida, ¿acaso, no revolotean en torno de ti las multicolores mariposillas de mis sueño? Este eco de mis profundas cavernas, ¿no es, también, el de tus canciones?
¿Quién, si no tú, escuchará este manojo de las horas que palpita en tus venas? ¿Y este bailar de alegres pies en mi corazón? ¿Y este palpitar de vida inquieta en mi cuerpo rejuvenecido?
