La Cosecha
La Cosecha Rotas están mis ligaduras, pagadas mis deudas, abiertas de par en par mis puertas,... ¡Al fin!... ¡Ante mà se abren todos los caminos!
En cambio, arrinconados, ellos siguen con el tejido del pálido lienzo de sus horas. O vuelven a sentarse en el polvo para contar sus monedas. Y me imploran para que no me marche.
Mas, ya está forjada mi espada, yo visto mi armadura, ya está impaciente mi corcel. ¡Y ganaré mi reino!
