La Cosecha
La Cosecha Un dÃa entregaste tus canciones a los pájaros y ellos te las devolvieron convertidas en cánticos. A mà sólo me diste voz y, como me pidieras más, yo te canté.
Hiciste leves los vientos y tus vientos son ligeros en servirte. A mà me hiciste pesado de manos y yo mimo para servirte la impalpable libertad, tuve que aligerarlas.
Llenaste tu tierra con chispazos luminosos y quedaste en ellas. A mà me quedó sólo el polvo y la nada entre, las manos para forjar tu cielo.
A. todos les das; a mÃ, me pides. De esta manera, el sol y la lluvia han madurado mi existencia solitaria. Recojo más de lo que tú sembraste, y todavÃa, Señor del granero de oro, me permito alegrar tu corazón.
