La Cosecha
La Cosecha Vivías solitario, y no te conocías. Nadie te llamaba. Jamás el viento, de una a otra orilla, te llevaba su mensaje.
Yo llegué, despertaste, y los cielos florecieron en luz. Me obligaste a abrir en millares de flores; me meciste en las cunas de infinitas formas; me ocultaste en la muerte y me recobraste en la vida.
Yo llegué. Tu corazón se dilató. Conociste la alegría y el dolor. Me tocaste, y vibraste hasta enamorarte de mí.
Mas la vergüenza nubla mis ojos y mi rostro está velado. Mi pecho palpita de temor y lloro al no poderte ver.
Empero, bien conozco la sed de tu corazón por verme; tu sed infinita que llama cada aurora, a mi puerta, desesperadamente.
