El estado judÃo
El estado judÃo Además, se puede decir que no tendrÃamos que introducir nuevas diferencias entre los hombres ni erigir nuevas barreras, sino que más bien deberÃamos hacer desaparecer las antiguas. Creo que los que asà piensan son soñadores amables, pero el polvo de sus huesos se habrá dispersado sin dejar rastros cuando la idea de patria florezca todavÃa. La fraternidad universal ni siquiera es un hermoso sueño. El enemigo es necesario para los más altos esfuerzos de la personalidad.
Creo que los judÃos tendrán siempre, como cualquier otra nación, bastantes enemigos. Pero cuando vivan en su propio territorio no podrán ser dispersados por el mundo entero. No se puede repetir la diáspora mientras no se hunda la cultura entera del mundo. Y esto solamente puede temerlo un imbécil. La cultura actual cuenta con fuerzas suficientes como para defenderse.
Las objeciones de menos peso son innumerables, puesto que hay, sin duda, más hombres inferiores que superiores. He tratado de superar algunas concepciones estrechas. El que quiera colocarse tras la bandera blanca con las siete estrellas, tiene que agregarse a esta campaña cultural. Quizás el combate tenga que librarse primeramente contra muchos judÃos, malvados, mezquinos y estrechos.
¿No se dirá que proporciono armas a los antisemitas? ¿Por qué? ¿Porque admito lo cierto? ¿Porque no afirmo que entre nosotros hay únicamente hombres perfectos?