El estado judÃo
El estado judÃo Pero el que quiera hacer agricultores de los judÃos está en craso error. El agricultor es una categorÃa histórica, y esto se aprecia mejor en su manera de vestir, la que, en la mayorÃa de los paÃses, data de hace siglos, asà como en sus herramientas, que son exactamente las mismas que usaron en tiempos de sus remotos antepasados. El arado es el mismo; siembra sacando el grano del delantal; siega con la histórica guadaña y trilla con el trillo. Sin embargo sabemos que hay máquinas para todo eso. También el problema agrario es solamente una cuestión de máquinas. América tiene que vencer a Europa, asà como los grandes latifundios aniquilan los cortijos. El campesino es una figura que está destinada a perecer. Si se ha conservado al agricultor artificialmente, ello se debe a los polÃticos a que sirve. Querer hacer nuevos agricultores, según receta antigua, es imposible e insensato. Nadie es lo bastante rico, ni lo bastante poderoso como para detener, a la fuerza, el avance de la cultura. Ya la conservación de formas anticuadas de cultura es una tarea tremenda, para la que apenas alcanzan los medios de un Estado regido autocráticamente.