El estado judío
El estado judío ¿Se quiere, por ventura, exigir del intelectual judío que se vuelva agricultor de viejo cuño? Sería exactamente lo mismo que si se le dijera al judío; “¡He aquí una ballesta, ponte en campaña!”. ¿Cómo? ¿Con una ballesta, cuando los demás disponen de armas de pequeño calibre y cañones de Krupp? Los judíos, a los que se quiere transformar en agricultores tienen perfecta razón si, bajo tales circunstancias, no se mueven del lugar. La ballesta es un arma hermosa y me provoca un estado de ánimo elegíaco cuando tengo tiempo. Pero pertenece al museo.
Naturalmente, hay regiones donde los judíos desesperados van o quieren ir al campo. Y aquí se demuestra que estas regiones, como el fundo de Hessen en Alemania, y algunas provincias de Rusia, son precisamente semilleros de antisemitismo.