El estado judÃo
El estado judÃo Si queremos edificar, no plantaremos desoladas habitaciones lacustres, sino que lo haremos en lugares donde se estila hacerlo hoy. Edificaremos con mayor audacia y magnificencia de lo que se ha hecho hasta ahora. Puesto que disponemos de medios que no han existido antaño.
A nuestras capas sociales del más bajo nivel económico seguirán gradualmente, las inmediatas superiores. Los que actualmente se hallan sumidos en la desesperación marchan a la cabeza. Los conducirán nuestros intelectuales medios, perseguidos en todas partes y que producimos con exceso.
El problema de la migración de los judÃos será sometido, por medio de este escrito, a una discusión general. Pero esto no quiere decir que será por votación. De hacerlo asÃ, el asunto estará perdido de antemano. El que no quiera plegarse al movimiento, puede quedarse. La oposición de individuos aislados nos es indiferente.
El que quiera acompañarnos, que se ponga tras nuestra bandera y luche por ella con la palabra, la pluma y la acción.