El estado judío
El estado judío Pero también el Estado tiene intereses fiscales que pueden ser perjudicados. Pierde una clase de contribuyentes, menospreciada desde el punto de vista político, pero altamente considerada desde el punto de vista financiero. Hay que ofrecerle una indemnización por ello. Se la ofrecemos indirectamente dejando en el país los negocios organizados con nuestra sagacidad y nuestro celo judío, permitiendo que ocupen nuestros puestos abandonados los conciudadanos cristianos y haciendo posible así, una ascensión sin precedentes de las masas hacia el bienestar. La revolución francesa mostró, en pequeña escala, algo parecido; pero para ello, sangre a torrentes corrió bajo la guillotina, en todas las provincias del país y en los campos de batalla de Europa. Para eso fueron invalidados derechos heredados y adquiridos. Y con ello se enriquecieron solamente los astutos compradores de los bienes nacionales.