El estado judÃo
El estado judÃo ¿Estará perdida la causa?
¡No!
Se entra, luego, en la segunda etapa para procurarse el dinero, recurriendo a los judÃos medianamente ricos. La banca media tendrÃa que coaligarse en nombre de la idea nacional contra la alta banca y llegar a ser una segunda formidable potencia financiera. Esto tendrÃa el inconveniente de que, al principio, resultarÃa de ello tan solo un negocio, puesto que los billones tendrÃan que ser pagados totalmente —de otra manera no se debe empezar—, y como este dinero serÃa empleado poco a poco, ello darÃa lugar a que, en los primeros años, se llevarán a cabo toda clase de negocios de banca y de préstamos. No se excluye que, de esta manera, el fin perseguido en un principio caiga poco a poco en el olvido; los medianamente ricos se encontrarÃan un nuevo gran negocio y la emigración de los judÃos se estancarÃa.
Es sabido que esta manera de procurarse el dinero no es nada fantástica. En diversas ocasiones se trató de reunir el dinero católico para enfrentar a la alta banca. No se ha caÃdo en la cuenta de que también se podrÃa combatirles con el dinero judÃo. ¡Pero qué crisis no motivarÃa todo esto! ¡Qué perjudicados resultarÃan los paÃses donde se libraran tales batallas financieras y cómo tendrÃa que acrecentarse el antisemitismo con ello!