El estado judío
El estado judío Ahora bien, nosotros, como Rip van Winkle, no tenemos que despertarnos recién del sueño en que estamos sumergidos desde hace muchos años, para reconocer que el mundo se transforma por el incesante surgimiento de riquezas que, en nuestra época, asombrosa por los progresos de orden técnico, aun las percibe en torno suyo el más pobre de espíritu, con ojos cerrados. El espíritu emprendedor los ha creado.
El trabajo hecho sin espíritu emprendedor es el del estacionario, del viejo; el ejemplo típico lo da el agricultor, que está exactamente en el mismo punto que estaba, hace mil años, su remoto antepasado. Todo bienestar económico ha sido realizado por el espíritu emprendedor. Uno casi se avergüenza de escribir semejante trivialidad. Aun si fuéramos exclusivamente emprendedores, como se afirma exagerando, no tendríamos necesidad de un pueblo regido económicamente. No estamos destinados a perseguir riquezas, porque nosotros creamos nuevas riquezas.