Amo y criado
Amo y criado —Tienes razón —dijo Vasili Andreich—. ¿Y qué? ¿Vas a comprar un caballo en primavera? —añadió, cambiando de tema.
—No tengo más remedio —respondió Nikita, bajando el cuello del abrigo e inclinándose hacia su amo. Ahora la conversación le interesaba y no querÃa perder palabra—. El muchacho ha crecido y tiene que empezar a ocuparse del arado; hasta ahora siempre hemos contratado a alguien —comentó.
—Entonces quédate con el percherón, no te lo cobraré caro —gritó Vasili Andreich, que se sentÃa animado y por tanto se abandonó por completo a su ocupación favorita, que absorbÃa todas sus energÃas: la chalanerÃa.
—Mejor será que me dé quince rublos y me lo compre en la feria —dijo Nikita, sabiendo que, aunque el ejemplar que querÃa endosarle Vasili Andreich valÃa como mucho siete rublos, si lo aceptaba, le descontarÃa por lo menos veinticinco, de manera que no verÃa ningún dinero durante seis meses.
—Es un buen caballo. Pienso en tu interés tanto como en el mÃo. Te lo digo en conciencia. Brejunov no le ha hecho nunca daño a nadie. Prefiero perder dinero antes que hacer como los demás. Te lo digo con el corazón en la mano —exclamó con ese tono de voz con que solÃa hipnotizar a sus compradores y vendedores—. ¡Es todo un caballo!