Amo y criado
Amo y criado Nikita, el único criado de Vasili Andreich que ese día no se había emborrachado, corrió a enganchar el caballo. La única razón por la que Nikita, bebedor empedernido, no estaba ebrio era que la víspera de la Cuaresma, cuando se había bebido hasta el abrigo y las botas de cuero, había hecho la promesa de no beber más, y hacía más de un mes que cumplía su palabra; tampoco en esa ocasión se había decidido a beber, a pesar de que, durante los primeros dos días de la fiesta, el vodka había corrido por doquier.
