Amo y criado
Amo y criado No tenía ganas de dormir, así que se puso a pensar en lo único que daba sentido a su existencia y constituía su alegría y su orgullo: cuánto dinero había amasado y cuánto podía amasar aún; cuánto habían amasado y tenían otras personas que conocía; cómo lo habían ganado y seguían ganándolo; y cómo él, lo mismo que ellos, podía acumular todavía más, mucho más. La adquisición del bosque de Goriáchkino revestía una enorme importancia para él. Tenía la esperanza de obtener un beneficio inmediato de acaso diez mil rublos. Mentalmente se puso a calcular el valor del bosque, que había visto en otoño, y en el que había contado todos los árboles que había en un área de dos desiatinas[6].