Ana Karenina
Ana Karenina Levin se dirigió a la sala, que encontró cerrada. El Secretario llamó; abrieron la puerta y antes de entrar él, salieron dos propietarios de tierras con el rostro encendido, sofocado.
–Ya no puedo más –dijo uno de ellos.
Detrás de los propietarios apareció el rostro descompuesto del Presidente, que reflejaba un gran cansancio y hondo disgusto.
–Te he mandado que no dejaras salir a nadie –dijo el Presidente al ujier.
–He abierto para dejar entrar, Excelencia.
–¡Dios mío! –y con un suspiro profundo, andando penosamente, pausado y con la cabeza inclinada, el Presidente se dirigió a través de la sala a la mesa electoral.
Como daban por seguro sus partidarios, Neviedovsky, habiendo obtenido mayor número de votos que su rival, fue proclamado Presidente provincial de la Nobleza.
Muchos estaban animados, alegres, llenos de entusiasmo; otros muchos se mostraban descontentos y apesadumbrados. El antiguo Presidente era presa de gran desesperación.