Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Esto es desagradable y fastidioso y no debe continuar así», pensaba Esteban Arkadievich. Y pensaba también que la causa de aquella situación tan difícil era el escaso sueldo que percibía. El puesto que ocupaba resultaba muy bien remunerado hacía cinco años, pero, con el encarecimiento de la vida, su sueldo no llegaba para nada. Petrov, director de un banco, percibía doce mil rubios; a Sventisky, como miembro de una sociedad, le daban diecisiete mil; Mitin, fundador de un banco, cobraba cincuenta mil. «Se ve que estoy dormido y me han olvidado», pensaba Esteban Arkadievich.

Entonces decidió escuchar, observar, orientarse hacia otros cargos más remuneradores. Al final del invierno había puesto ya la mirada en uno muy bien retribuido y comenzó las gestiones para obtenerlo. Inició las primeras desde Moscú, por mediación de sus tíos, tías y amigos; y luego, cuando el asunto estuvo ya madurado, se trasladó a San Petersburgo para darle fin.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker