Ana Karenina
Ana Karenina Existían puestos de todas las categorías, desde mil hasta cincuenta mil rubios de sueldo anual. El que quería Esteban Arkadievich era el de miembro de la Comisión de las Agencias Reunidas de Balances de Crédito Mutuo y de los Ferrocarriles del Sur. Este puesto, como todos los de esta índole, exigía unos conocimientos y una actividad tales como difícilmente podían hallarse en un hombre solo. Como este hombre no se encontraba, procuraban al menos encontrar para ellos un hombre «honrado».
Esteban Arkadievich, no sólo era un hombre honrado, sino un honradísimo hombre, con la especial significación que tiene esta palabra en Moscú cuando dicen « honradísimo hombre de acción», «honradísimo escritor», «honradísima institución» «honradísima dirección de ideas», lo que significaba que la institución o el hombre, no sólo son probos, sino también, si llegare el caso, capaces de oponerse al propio Gobierno. En Moscú, Esteban Arkadievich frecuentaba la sociedad donde esta palabra estaba en boga, y era considerado como un «honradísimo ciudadano» . Por esta razón, más que por otra, tenía más derecho que otros a ocupar aquel cargo.