Ana Karenina
Ana Karenina –SÃ, debes tener compasión de ella. Si la hubieses visto como yo, que he pasado un invierno con ella, el alma se te llenarÃa de piedad. Su situación es verdaderamente terrible… SÃ, terrible… –insistió.
–CreÃa –contestó Karenin, con voz más segura, casi chillona– que Ana Arkadievna habÃa conseguido lo que querÃa y se buscó ella misma…
–¡Alexey Alejandrovich, por favor! Dejemos las recriminaciones. Lo hecho hecho está y sabes muy bien que lo que ella desea y espera es el divorcio.
–Yo suponÃa que Ana Arkadievna renunciaba al divorcio en el caso de quedarme yo con el chico. El silencio equivaldrÃa, pues, a una respuesta, y ya daba este asunto por terminado –––dijo casi gritando Karenin.