Ana Karenina
Ana Karenina Pero pasaron una, dos y tres semanas sin que advirtiese impresión alguna en la gente.
Sus amigos, los especialistas y los sabios hablaban en ocasiones de su obra, evidentemente por cortesÃa. Sus demás conocidos, nada interesados por el contenido de un libro cientÃfico, no le preguntaban nunca por él.
Asà la gente, ocupada ahora en otras cosas, acogió la publicación con completa indiferencia. Y la crÃtica, durante todo un mes, no hizo comentario alguno sobre la producción de Sergio Ivanovich.
Este hacÃa cálculos sobre el tiempo que pudieran tardar los crÃticos en ocuparse de la obra, pero pasaron dos meses y el silencio continuaba igual.
Sólo el Sievernij Juk , en un artÃculo humorÃstico que trataba del cantante Drabanti, quien habÃa perdido la voz, dijo algunas palabras despectivas sobre el libro de Kosnichev. Tales palabras mostraban que la crÃtica estaba ya hecha hacÃa tiempo, y que la obra habÃa sido entregada a la burla general.
Finalmente, al tercer mes, un periódico publicó una crÃtica del libro.
Kosnichev conocÃa al autor del artÃculo: le habÃa encontrado una vez en casa de Golubzov.
Se trataba de un periodista joven y enfermo, muy audaz como escritor, pero muy poco erudito y tÃmido en sus relaciones personales.