Ana Karenina
Ana Karenina –¡Admirable admirable! –dijo, encendiendo un grueso cigarro después del asado–––. Se dijera que después de viajar en un vapor, entre ruidos y tambaleos, he arribado a una costa tranquila… ¿De modo que, según tú, el factor obrero debe ser estudiado a inspirar el modo de organizar la economÃa agraria? Aunque profano en estas materias, me parece que esa teorÃa y su aplicación van a influir sobre el obrero también.
–SÃ; pero no olvides que no hablo de economÃa polÃtica, sino de la ciencia de la explotación de la tierra.
Esta última debe, como todas las ciencias naturales, estudiar los fenómenos, asà como al obrero en los aspectos económico, etnográfico…
Agafia Mijailovna entró con la confitura.
–Agafia Mijailovna –dijo el invitado, haciendo ademán de chuparse los dedos–, ¡qué caza y qué licores tan bien preparados tiene usted! ¿Qué, Kostia? ¿Es hora ya?
Levin miró por la ventana el sol que se ponÃa entre las desnudas copas de los árboles del bosque.
–Sà lo es. Kusmá, prepara el charabán –dijo Levin.
Y descendieron.
Ya abajo, Esteban Arkadievich quitó él mismo la funda de una caja de laca y, una vez abierta, comenzó a armar su escopeta, un arma cara, último modelo.