Ana Karenina
Ana Karenina –¿De Majotin? SÃ; es mi competidor más temible –afirmó Vronsky.
–Si usted lo montara, yo apostarÃa por usted ––dijo el inglés.
–«Fru–Fru» es más nerviosa y «Gladiador» más fuerte –repuso Vronsky, correspondiendo con una sonrisa a aquel cumplido que se hacÃa a su pericia de jinete.
–En las cameras de obstáculos es cuestión de saber montar bien y de pluck –dijo el inglés. Y con esta palabra querÃa significar osadÃa y arrojo. Vronsky no sólo creÃa tener el suficiente, sino que estaba persuadido de que nadie en el mundo podÃa tener más pluck que él.
–¿Cree usted que es precisa mayor sudoración?
–No es necesario. Pero, no hable tan alto, por favor –contestó el inglés–. El caballo se inquieta –añadió señalando con la mano el departamento cerrado ante el cual se hallaban y del que salÃa un ruido de cascos golpeando la pala.
Abrió la puerta y Vronskv entró en el establo, débilmente iluminado por una ventanita. En el establo, agitando las patas sobre la paja fresca, estaba la yegua, baya oscura, con el freno puesto.