Ana Karenina
Ana Karenina Si alguien se hubiera atrevido a preguntarle lo que pensaba por entonces sobre la conducta de su esposa, el sereno y reposado Alexey Alejandrovich no habría contestado nada, pero se habría incomodado con el que le hubiese dirigido semejante pregunta.
De aquí la altiva y seca expresión de su rostro cuando le interrogaban sobre la salud de su mujer, Alexey Alejandrovich deseaba no pensar en los sentimientos y la conducta de Ana, y lo lograba, en efecto.
La casa veraniega de los Karenin estaba en Peterhof. Generalmente, la condesa Lidia Ivanovna pasaba también el verano allí, vecina a Ana y en continuo trato con ella.
Pero aquel año la Condesa no quiso vivir en Peterhof, no visitó a Ana ni una vez a hizo entender a Alexey Alejandrovich que consideraba inconveniente la amistad de Ana con Betsy y Vronsky.
Alexey Alejandrovich la interrumpió severamente, diciéndole que Ana estaba por encima de todas las sospechas, y desde entonces evitó todo trato con Lidia Ivanovna.
Se empeñaba en no ver, y por tanto no lo veía, que muchas personas de la alta sociedad miraban con cierta prevención a su mujer. Tampoco quería comprender ni comprendía por qué Ana se obstinaba en ir a vivir a Tsarskoie Selo, donde residía Betsy, cerca del campamento de la unidad de Vronsky.