Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero Constantino Levin se aburría de estar sentado escuchando a su hermano, sobre todo porque sabía que, mientras ambos hablaban, los campesinos debían de estar lavando el estercolero o trabajando en el campo yermo aún, y que si él no estaba allí lo harían de cualquier manera. Pensaba también que seguramente no atornillarían bien las rejas de los arados ingleses y luego las apartarían afirmando que aquellos instrumentos eran invenciones de tontos y que sólo el arado corriente, etcétera.

–¿No has caminado ya bastante con este calor? –le decía Sergio Ivanovich.

–No… Tengo que pasar un momento por el despacho… –contestaba Levin.

Y se iba al campo corriendo.

 

 




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker