Ana Karenina
Ana Karenina »¿Cómo no adiviné lo que iba a decidir? Hace lo que es propio de su ruin carácter. Seguirá viviendo conmigo ya caÃda. Él se quedará con la razón y a mà me hará sucumbir, me humillará cada vez mas… –y recordó las palabras de la carta: "puede suponer lo que la espera a usted y a su hijo"–. Esta es la amenaza por la que me va a quitar el niño, y seguramente su ley estúpida lo hace posible. ¿Acaso no sé por qué me lo dice? No cree en mi amor a mi hijo, o más bien lo desprecia. Siempre se burlaba de este amor. SÃ, desprecia este sentimiento, pero sabe que no he de abandonar a mi hijo, porque sin él no me es posible vivir, ni siquiera con el hombre a quien amo; y, en todo caso, si le dejara y huyera, habÃa de obrar como una mujer más baja y más deshonrada aún. SÃ, lo sabe y le consta que no tendré fuerzas para hacerlo.