Ana Karenina
Ana Karenina Los invitados se levantaron en aquel momento para salir al jardÃn.
–Yo no voy –dijo Lisa, sonriendo y sentándose al lado de Ana–. ¿Usted no va tampoco? ¡Mire que gustarles jugar al cricket!
–A mà me gusta –aseguró Ana.
–¿Cómo se arregla para no aburrirse? Sólo con mirarla a usted, ya se siente uno alegre. Usted vive y yo me aburro.
–¿Se aburre usted, que pertenece a la sociedad más animada de la capital? –preguntó Ana.
–Acaso los que no son de nuestro cÃrculo se aburran aún más, pero nosotros, y desde luego yo, nos aburrimos… Me aburro horriblemente…
Safo encendió un cigarrillo y salió al jardÃn con dos de los jóvenes. Betsy y Stremov quedaron ante las tazas de té.
–SÃ: ¡qué aburrido es todo! –dijo Betsy–. Pero Safo dice que ayer se divirtieron mucho en su casa.