Ana Karenina
Ana Karenina –¡Pero si fue aburridÃsimo! –afirmó Lisa Merkalova–. Fuimos todos a mi casa después de las carreras. ¡Y siempre la misma gente, la misma, y siempre lo mismo!… Pasamos el tiempo tendidos en los divanes. ¿Hay alguna diversión en eso? No. ¿Qué hace usted para no aburrirse? –siguió, dirigiéndose a Ana de nuevo–. Basta mirarla para comprender que es usted una mujer que puede ser feliz o desgraciada, pero que no se aburre. DÃgame, ¿cómo se arregla para ello?
–No hago nada –contestó Ana ruborizándose ante preguntas tan llenas de equÃvoco.
–Es el mejor modo de no aburrirse –intervino Stremov.
Stremov era un hombre de unos cincuenta años, entrecano, lozano aún, muy feo, pero de rostro inteligente y de fuerte personalidad.
Lisa Merkalova era sobrina de su mujer y él pasaba con ella todas sus horas libres.
Ahora, al hallar a Ana Karenina, la esposa de su enemigo ministerial Alexey Alejandrovich, procuró, como hombre de mundo a inteligente, mostrarse especialmente amable con la mujer de su adversario.