Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Por supuesto, no envidio ni puedo envidiar a Serpujovskoy», pensó, «pero su elevación me demuestra que hay que moverse y que entonces la carrera de un hombre como yo puede ser muy rápida. Hace años, él estaba en mi misma situación. Si pido el retiro, quemo mis naves. Quedándome en el servicio, no pierdo nada. Ana misma me ha dicho que no quiere alterar mi situación. Y yo, poseyendo su amor, no tengo nada que envidiar a Serpujovskoy».

Atusándose lentamente los bigotes, se levantó y comenzó a pasear por la habitación. Sus ojos brillaban vivamente. Se sentía en aquel estado de ánimo fuerte, tranquilo y alegre que tenía siempre después de aclarar su situación. Todo estaba tan neto y despejado como sus deudas después de haberlas revisado. Vronsky se afeitó, tomó un baño frío, se vistió y se fue.

 






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker