Ana Karenina
Ana Karenina –No digo que me satisfaga.
–Además, no es eso únicamente. Hombres como tú son necesarios…
–¿A quién?
–¡A quién! A la sociedad a Rusia. Rusia necesita gente, necesita un partido. Si no, todo se irá al diablo.
–¿Asà que crees que es necesario un partido como el de Bertenev contra los comunistas rusos?
–No –contestó Serpujovskoy, rechazando, con una mueca, que le atribuyesen tal necedad–. Tout ça est une blague . Lo ha sido y lo será siempre. No hay tales comunistas. Pero los intrigantes necesitan inventar partidos peligrosos, dañinos. Es un truco viejo. No, no: lo necesario es un partido de la gente independiente, como tu y yo.
–¿Mas, para qué? –y Vronsky nombró a algunos que ejercÃan autoridad–. ¿Acaso esos no son independientes?