Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–Con el pueblo ruso, no teniendo autoridad, no será posible nunca –contestó el propietario.

–¿Cómo es posible encontrar nuevas condiciones? ––dijo Sviajsky, después de tomar la leche cuajada, encendiendo un cigarrillo y acercándose a los que dialogaban–. Todos los modos de emplear la energía de los trabajadores han sido definidos y estudiados. Ese resto de barbarie, la comunidad primitiva de caución solidaria, se descompone por sí sola; la esclavitud ha sido aniquilada; el trabajo es libre; sus formas, concretas, y hay que aceptarlas así. Hay peones, jornaleros, colonos, y fuera de eso, nada.

–Pues Europa está descontenta de tales formas. Tan descontenta, que trata de hallar otras.

–Yo sólo digo esto –intervino Levin–. ¿Por qué no buscar nosotros por nuestra parte?

–Porque sería igual que si pretendiéramos volver a inventar procedimientos para la construcción de ferrocarriles. Estos procedimientos están ya inventados.

–Pero ¿si no convienen a nuestro país, si resultan perjudiciales? –insistió Levin.

Y otra vez observó la expresión de temor en los ojos de Sviajsky.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker