Ana Karenina
Ana Karenina Era verdad, en fin, que, hablando a veces con los labriegos sobre las ventajas de la nueva explotación, Levin veÃa que ellos no hacÃan más que escuchar el sonido de su voz, dejando comprender que él podrÃa decir lo que quisiera, pero que a ellos no habÃa quien les engañase.
Lo notaba particularmente cuando hablaba con Resunov, que era el más inteligente de los campesinos, descubriendo en sus ojos un brillo especial que evidenciaba que se reÃa de Levin y que estaba seguro de que, si alguien iba a ser engañado, no serÃa ciertamente Fedor.
Pero, a pesar de todo esto, Levin creÃa que la empresa prosperaba y que, llevando las cuentas en regla e insistiendo en sus propósitos con miras al futuro, podrÃa demostrarles las ventajas de aquel sistema y en ese caso las cosas marcharÃan por sà solas.
Aquellas ocupaciones, además de las de la parte de su propiedad que se quedó y la actividad literaria desplegada en su obra, lo ocuparon de tal modo todo el verano que apenas salió a cazar.