Ana Karenina
Ana Karenina –Podemos muy bien amar a los que nos odian, pero a los que nosotros odiamos no. Perdóneme haberle causado este sufrimiento. Cada uno tiene bastante con sus propias penas.
Y, recobrando el dominio de sà mismo, Alexey Alejandrovich se despidió tranquilamente y se fue.