Ana Karenina
Ana Karenina –Mi opinión sincera es que no hay tal drama. Porque, a lo que se me alcanza, ese amor… esos dos amores… que, como recordarás, Platón define en su Simposion, constituyen la piedra de toque de los hombres. Unos comprenden el uno, otros el otro. Y los que profesan el amor no platónico no tienen por qué hablar de dramas. Es un amor que no deja lugar a lo dramático. Todo el drama consiste en unas palabras: «Gracias por las satisfacciones que me has proporcionado, y adiós». En el amor platónico no puede haber tampoco drama, porque en él todo es puro y claro, y porque…
Levin recordó en aquel momento sus propios pecados y las luchas internas que soportara, y añadió inesperadamente:
–Al fin y al cabo, tal vez tengas razón… Bien puede ser. Pero no sé, decididamente no sé…
–Mira –dijo Esteban Arkadievich–: tu gran defecto y tu gran cualidad es que eres un hombre entero.