Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–No soy enemigo de él. Soy amigo de la distribución del trabajo. La gente que no puede hacer otra cosa, debe hacer hombres, y los demás contribuir a su instrucción y felicidad. Así lo creo. Hay muchos que quieren confundir esas dos actividades, pero yo no me cuento entre ellos.

–¡Cómo me alegraré cuando sepa que usted está enamorado! –dijo Levin–. ¡No deje de invitarme a la boda!

–Ya estoy enamorado.

–Sí, de la jibia –indicó Levin a su hermano–. Miguel Semenich está escribiendo ahora una obra sobre la nutrición y…

–No confundamos las cosas. No porque se trate de mi obra, pero en realidad aprecio la jibia…

–La jibia no le impedirá amar a su mujer.

–La jibia no, pero la mujer sí.

–¿Por qué?

–Ya lo verá por sí mismo. A usted le gustan la caza, los trabajos de la finca… Ya lo verá, ya…

–Hoy ha venido Arjip, y dice que en Prudnoe hay una enormidad de alces y de osos –afirmó Chirikov.

–Pues los cazarán ustedes sin mí.

–Claro: en el futuro dará usted el adiós a la caza del oso. Su mujer no le dejará ir.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker